Juni y yo llegamos a la casa (bueno en realidad un departamento en un quinto piso, pero se escucha mucho mejor decir llegamos a la casa en lugar de llegamos al depa ¿No?). Una de las recomendaciones principales del criador era que Juni estuviera a la intemperie, por aquello de mucho sol y mucho aire.

– Es un árbol (me dijo). Los árboles necesitan estar a la intemperie, el sol, la lluvia y el aire les sientan muy bien. En la intemperie un bonsái se fortalece.

– ¿Y si llueve mucho o hace mucho aire?

– Pu’s lo mete.

– ¿Y cuándo sé que es mucho? (Pregunté).

Se me quedo mirando como diciendo: Pu’s eso ya te lo había respondido en otro episodio ¿Qué no? (Apiadándose de mí finalmente responde)

– Cuándo sea mucho viento o mucha lluvia para ti (ya me tuteaba), también lo será para el bonsái, entonces lo metes. Pero no mucho tiempo, no’más lo que dure la lluvia o el viento. Los bonsáis se debilitan mucho sin sol y sin viento, a veces tardan en morir, parece que no, pero cuando te das cuenta ya es demasiado tarde para rescatarlos, como si se dejaran morir.

Yo tenía destinado un lugar ideal para Juni. Justo por fuera de la ventana había un pequeño cajón de cemento, parte de la arquitectura del depa (pensándolo bien, “depa” suena más hipster ¿No?). Ahí tiene aire (harto) y sol (no mucho ya que solamente le da las primeras horas de la mañana y muy de lado, espero que sea suficiente).

Aprendizaje: En la intemperie un bonsái se fortalece. Quizá los seres humanos también seamos como bonsáis y estar expuestos a las inclemencias nos fortalece. Nietzsche decía que lo que no te mata te hace más fuerte. Yo no estoy totalmente de acuerdo con esto (o quizá no lo entiendo, creo que pocos pueden decir que entienden a Nietzsche), lo que creo que debería decir es: “Lo que no te mata te puede hacer más fuerte, pero también te puede dejar con heridas incapacitantes que te dificulten mucho la vida, así que ándate con cuidado”. ¿Cuándo seguir? ¿Cuándo renunciar? ¿Cuándo refugiarme? ¿Qué tanto aguanto?

Se realizaron exámenes de salud mental a los londinenses durante la etapa de bombardeos por parte de Alemania (El nazismo fue en parte inspirado por el trabajo de Nietzsche, a quien creo, como yo, tampoco entendieron)  en la Segunda Guerra Mundial, esos resultados se compararon con los que se generaron una vez terminado el conflicto. Resultó que durante los bombardeos la gente tenía una mejor salud mental de la que tenía después del conflicto. Es decir, cuando era imperiosa la necesidad de claridad de pensamiento, mi cuerpo me ayudaba y cuando ya no era tan necesario, ahora sí, la mente reflejaba las huellas de las batalla interna. Estar sano durante la batalla no aseguraba necesariamente seguir sano después de la misma.

En ocasiones me he sentido como que estoy a la intemperie con mucha lluvia y mucho viento, espero que esto me fortalezca; pero sin duda debo resguardarme cuando sea demasiado, ir con la familia o los amigos. ¿Cuándo es demasiado? Cuando lo sea para mí y sin pena debo refugiarme, pero solamente lo que dura la tormenta y en cuanto baje un poco a seguir fortaleciéndome.

 

Episodio 4: El Ataque