Después del incidente con la ardilla regresé a ese lugar abajo del puente al norte de la ciudad donde conocí a Juni, ahí estaba la camioneta y sobre ella los bosáis. Esperaba que las palabras sabias y directas (bueno a veces) del criador fueran el bálsamo que salvara a Juni, ayudándolo a recuperarse del ataque.

El criador estaba platicando unos patrulleros de la policía estatal, me imagino qué estaban muy interesados en el cuidado de los bonsáis. Ellos sin bajarse de su patrulla y el criador recargando el antebrazo en el techo. Después de un par de minutos que estuve esperando, el criador se despidió de mano de los oficiales y todo pareció regresar a la normalidad. Se acercó a mí y con una actitud como de hartazgo suspiró viéndome a los ojos. Como tengo muy buena autoestima pensé que esas señales eran provocadas por su conversación con los patrulleros y no por mi llegada. Un segundo después me sonrió, me saludó de mano y como sacudiéndose un peso de encima me preguntó que qué era lo que me traía de regreso (me tranquilizó saber que su hartazgo no era por mí, quizá mi autoestima no estaba tan bien colocada como creía). Le expliqué lo sucedido y me dijo.

– Si la ardilla se comió las raíces superficiales como dices, no te preocupes, tu bonsái tiene raíces profundas, quizá se marchite un poco, pero no le hará gran daño.

Quise preguntar qué tan profundas tenían que ser las heridas para realmente lastimarlo, pero sabía de antemano que la contestación sería vaga y regañona, así que preferí evitarla.

– Ponle clara de huevo en las heridas (continuó) eso ayuda a que la herida cure más rápido. Riégalo con un poco de cerveza. (Esta vez no tuve que preguntar que tanto era “poco” ya que me acercó a la cara sus dedos índice y pulgar dejando un espacio entre ellos de unos seis centímetros. [Vaya, pensé, hasta que hay una medida entendible en sus indicaciones]). La cerveza hace que los bichos que se comen al árbol se mueran, pero solamente un poco (supuse que se refería a la cerveza, no a la muerte de los bichos), pero si le hechas mucha puedes matar al bonsái.

– Tendré cuidado (dije yo, sabiendo que la pregunta ¿Cuánto es mucha? era inútil)

– Riégalo con agua purificada o con agua que haya estado en reposo por 24 horas (otra indicación precisa vamos avanzando)

– … (Me quedé pensando sin hablar)

– Una vez al mes riégalo (mientras decía “riégalo” apretaba y soltaba su mano derecha como quien exprime una pelota de espuma de esas para el estrés, supuse que se refería a regarlo con un atomizador) con agua mineral que diluyas en agua. Pones litro y medio de agua purificada y medio litro de agua mineral, lo riegas (aquí su mano parecía verter el contenido de un vaso imaginario en el aire) y luego el otro medio litro que te sobra lo usas para regarlo (aquí la mano apretaba la pelota antiestrés invisible).

Tratando de confirmar si lo había entendido le dije (apretando la mano) lo reigo con medio litro y lo riego (ahora vertiendo el vaso invisible con la mano) con litro y medio de agua. Él, orgulloso de su pupilo, bajo la cabeza como iniciando el gesto de “sí” pero se ya no la subió. (Ahora si no supe que interpretar)

Casi le entendí. La fórmula es litro y medio de agua purificada (o reposada que pa’l caso es lo mismo) y medio litro de agua mineral. De la mezcla uso litro y medio para la tierra y medio litro para atomizarla sobre las hojas. No pregunté más, me despedí y me arriesgué a probarlo.

– Eso le gusta mucho a los arbolitos (me dijo mientras me encaminaba al auto)

Me imaginé a un bonsái “con gusto” por su baño. Me pareció extraño. Los bonsáis, hasta donde sé, no tienen sistema nervioso. Pero quién soy yo para cuestionar los consejos que, con sus años de experiencia vegetal, me ha regalado el criador.

Llegué a la casa y seguí todas sus indicaciones. Primero el agua, luego la clara de huevo en las heridas y días después los seis centímetros de cerveza. Podría jurar que realmente a Juni le gustó, casi me dieron ganas de brindar con él, pero no lo hice.

Aprendizajes: Sencillos pero contundentes.

  • El reposo purifica el agua
  • El agua purificada, purifica
  • Si tus raíces son profundas tienes muchas más probabilidades de sobrevivir un ataque
  • Cuándo hay una herida hay que echarle huevos para que sane rápidamente
  • Un poco de cerveza te ayuda a sacar lo que te carcome por dentro, pero debe ser poca ya que de otra forma te puede matar

 

Episodio 6: El árbol de la vida