Si bien, ha pasado ya un año desde la última publicación y poco más de año y medio desde el primer episodio, quisiera actualizarte.

El GRAN Juni (como le gusta que le digan) sigue muy bien. Este año ni se enfermó, ni se puso “triste”, ni nada. Hoy en invierno no está tan hermoso como el año pasado (en la foto de arriba puedes ver como esta hoy), pero por increíble que parezca eso me parece bien, la vida tiene ciclos.

Tiene mucha vegetación a sus pies, ha crecido (lentamente, así es con los árboles), está más fuerte. Sigo platicando mucho con él, aunque ahora lo hago en silencio y con calma. Me parece que ha cambiado mucho, yo he cambiado mucho, inclusive físicamente, hay personas que me dicen que no me reconocen. Me siento mejor y sobretodo más orgulloso de mí que en muchos años.

Juni cumplió con su cometido, me permitió procesar lo que estaba pasando. Ahora lo entiendo mejor, entiendo que inclusive yo quería que pasara lo que pasó aunque nunca presupuesté el dolor que tendría. Creo que es como cuando te hacen tu primer operación quirúrgica, nunca piensas en lo que te dolerá sino en lo que se “compondrá” con ella, creo que de otra forma nadie nos operaríamos. No me arrepiento.

Este ha sido uno de los mejores años que he tenido. Me siento agradecido. Algunos amigos se alejaron o más bien siempre estuvieron lejos, otros llegaron o más bien siempre estuvieron cerca.

He traído a mi vida un ser especial, se llama Dazzle (ˈdazəl) y como su nombre lo dice es deslumbrante. Me dicen que mientras más traviesos más inteligentes, si es así mi pequeña perrita de 4 meses es un genio. (No te preocupes, no haré un blog sobre ella. 😊)

Sigo tomando decisiones, tomando mi vida en mis manos.

Todo pasa, pero si lo dejas ir, pasa más rápido. (Para bien y para mal)